miércoles, 8 de abril de 2026

Fin de etapa

 Con “El juego de la escritura” cierro una etapa. El libro está terminado. Concibo la literatura como una experiencia vital y los textos que conforman este libro han sido escritos-vividos durante los últimos diez años; ahora, son parte de mi pasado y ya reposan en los anaqueles del tiempo. Comienza una nueva singladura, así lo percibo, y deberá escribirse en otro registro. Yo soy quien da forma a mi existencia y para ello he elegido la expresión poética. Es mi vocación, mi modo de estar en el mundo. Cada libro escrito debe ser mejor que el anterior, este es el propósito, la pasión que dirige cada uno de los trazos que le doy a mi vida. Hoy, ante mí, se extienden las páginas de un libro futuro en el que ya se perfila su primer fragmento.

 

domingo, 15 de marzo de 2026

Oficio de poeta

Hay que tomarse las cosas con calma,

contemplarlas, analizarlas, 

valorarlas y sopesarlas.

Hay cosas con peso y otras, sin embargo, 

que no importan nada,

apenas ocupan espacio

en el caudal de acontecimientos

que nutren nuestra experiencia.

A mí me gusta reducir las cosas a palabras, 

trabajar la materia en el papel 

y elevarla a su expresión más bella.

Es mi manera de entender el mundo,

mi oficio de poeta.

miércoles, 4 de marzo de 2026

La escapatoria del superdeterminismo


Aún se debaten los científicos
entre el determinismo
o el libre albedrío de los sucesos,
se me antoja parecido a la clásica discusión
entre el ser inmutable y eterno de Parménides
o el devenir que todo lo cambia de Heráclito.
Leo que fue Laplace quien afirmó
que todo lo que observamos hoy
podría estar determinado por acontecimientos pasados,
en cuyo caso, mucho me temo,
debemos descartar cualquier cambio en nuestra conducta.
Yo, más bien, barajo la posibilidad
de que nuestro pensamiento siga encerrado
en la caverna platónica,
y se nos esté escapando la luz
por permanecer vueltos hacia las sombras.

domingo, 1 de marzo de 2026

Visiones irreconciliables


Leo sobre la discusión que mantuvieron Einstein y Bohr
respecto al entrelazamiento cuántico, a saber:
dos partículas que interactuaron en el pasado
siguen en contacto aunque estén separadas,
independientemente de la distancia que exista entre ellas.
Bohr admite este resultado en términos de probabilidad,
pero Einstein afirma que Dios no juega a los dados
y que, por tanto, algo falla en el sistema.
Al parecer, Einstein perdió esta disputa,
pero no cejó en su empeño por demostrar
que su visión del mundo era la correcta.
A mí se me ocurre, a tenor de la lectura,
que quizás exista una ecuación
que nos permita igualar los dos términos en discordia,
el de lo profano y el de lo sagrado,
y seamos capaces, algún día,
de reconciliar nuestras diferencias.


domingo, 22 de febrero de 2026

La mala fe

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente

Fernando Pessoa

                                                                                                                                

                                                                                                                          

Hay mala fe en todo esto que escribo,
la mala fe en el sentido de Sartre,
en engañarse a sí mismo.
Porque este sujeto poético no soy yo,
sino solo cosas que pienso.
No pienses tanto, me dijo un amigo,
pero sucede que cuanto más pienso más me despienso,
no sé si es válido el término,
pero al pienso luego existo
contrapongo el si despienso desaparezco.
Y así voy armando esta construcción literaria,
un yo más real que yo mismo,
una forma de estar-sin-estar-en-el-mundo.

miércoles, 18 de febrero de 2026

La esencia de la libertad


El tiempo no pasa,
el tiempo surge,
decía Heidegger.
Para Kant, sin embargo, el tiempo era un a priori,
y lo daba por hecho.
No sé cuál de los dos tenía razón,
los dos, supongo, ambos alcanzaron
las cimas del saber filosófico.
A mí me gusta más la concepción de Heidegger
(sí, me gusta, en filosofía,
adscribirse a una teoría es cuestión de gustos,
porque razón, no me cabe duda, la tienen todos),
Me levanto cada día y siento el peso del tiempo
en la boca de mi estómago,
a veces, hasta el punto de provocarme náuseas,
la náusea sartreana,
pero entiendo que esa es la esencia de la libertad:
el tiempo que está por hacer,
con el que construyo mis vivencias 
para no perderme en la nada.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Mi teoría


Voy a atreverme con la ontología,
que para algo ha de servirme el pensar,
soy una res cogitans, como decía Descartes,
y no hago otra cosa que pensar todo el tiempo.
Teorizo que la esencia del ser humano es la convivencia,
sin convivencia no sobreviviremos
y, entonces, no habrá devenir ni substancia
ni voluntad ni conciencia
ni trabajo ni fuerza,
porque como ya dijo Sartre,
la existencia precede a la esencia.
Por no haber no habrá ni filósofos ni filósofas
y ningún observador
con capacidad de razonamiento,
ni la cosa en sí ni la cosa aparente.
El desierto crece,
auguró Nietzsche,
aquí lo dejo.

Fin de etapa

  Con “El juego de la escritura” cierro una etapa. El libro está terminado. Concibo la literatura como una experiencia vital y los textos qu...