Mi yo escritor para mí es otro, así me he relacionado siempre con él. Pues bien, aquí se halla, esperando a ver publicado su libro. Yo, sinceramente, no lo haría, me parece una molestia innecesaria, perturbar la tranquilidad de mis días ahora que he conseguido una relativa calma, un equilibrio entre el trabajo y la vida. He de decir, también, que he leído el libro y, aun respetando el trabajo y el esfuerzo invertidos, no entiendo la razón de hacerlo llegar al público. Él dice que esos textos son la expresión de su ser y solo me pide que, por un momento, sea capaz de apartarme a un lado y permitirle manifestarse. Me recuerda que él ha sido paciente conmigo, permitiéndome cumplir con todos mis propósitos y que en ningún momento me lo ha reprochado. Alude a que en mis periodos de desasosiego él me tranquilizó leyéndome alguno de sus versos, por lo que no debería resultarme del todo ajeno. Ya sé, ya sé lo que me dirán ustedes, que por qué esta dualidad, si no sería más lógico integrar ambos yoes y disfrutar de una dulce armonía. Pues les daré una respuesta: porque así debe ser, porque así ha sido siempre, porque realidad y literatura nunca podrán habitar en el mismo espacio.
sábado, 16 de mayo de 2026
domingo, 3 de mayo de 2026
Nouvelle Vague. Richard Linklater.
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Desavenencias
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