Hay que tomarse las cosas con calma,
contemplarlas, analizarlas,
valorarlas y sopesarlas.
Hay cosas con peso y otras, sin embargo,
que no importan nada,
apenas ocupan espacio
en el caudal de acontecimientos
que nutren nuestra experiencia.
A mí me gusta reducir las cosas a palabras,
trabajar la materia en el papel
y elevarla a su expresión más bella.
Es mi manera de entender el mundo,
el oficio de poeta.
Las palabras visten lo que está desnudo: la realidad.
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