domingo, 1 de noviembre de 2026

Una historia de mis lecturas (3)

Me gusta cambiar de registro cuando escribo, es lo que probé en El juego de la escritura (libro aún por publicar). Hay momentos en los que necesito el verso como cauce de expresión para pensamientos y emociones que precisan del ritmo y la cadencia que les da el poema. En otros, me siento más cómodo con la prosa, pues me permite desarrollar con mayor extensión ciertas ideas. La poesía requiere descender a la raíz de la emoción porque busca la intensidad, mientras que la prosa precisa de espacios más amplios. La elección del género, siempre obedece al estado en que se encuentra el germen de la emoción que me asalta y que invoca, ante el papel, al poeta, al narrador, e incluso, en ocasiones, al filósofo. No me importa, me es indiferente, con los años voy viendo con claridad mi verdadera esencia. Soy profesor, llevo la mayor parte de mi vida dedicándome a la enseñanza y es donde, profesionalmente, he recogido los frutos más satisfactorios. He sentido el agradecimiento sincero de una gran parte de mi alumnado y, he de decir, que ha sido una actividad completamente enriquecedora. Desde muy joven se despertó en mí una infinita curiosidad por todas las ramas del saber y creo, como escuché decir una vez al poeta Ángel González, que he sido mi mejor alumno. Estoy convencido de que este es el principal requisito para ser un buen enseñante: sentir una verdadera pasión por el conocimiento y adentrarse en esta aventura tan llena de obstáculos y dificultades, pero en la que cada logro alcanzado procura inmensas satisfacciones. Estudié la carrera de Economía y el interés por esta ciencia me llevó a adentrarme en los demás campos que, necesariamente, la complementaban. El oikos nomos, la administración de la casa, es parte indisociable de nuestro estar en el mundo, de cómo nos relacionamos con nuestros semejantes y con los demás seres de nuestro entorno para poder subsistir. Aprender a gestionar nuestros recursos exige comprender lo que somos y el espacio que habitamos y compartimos con las demás especies. El estudio de la historia, del pensamiento de todas las épocas, de la evolución de la ciencia, todo ello, nos ayuda a comprender cuál es el origen de nuestras creencias y cómo se han ido adecuando a cada periodo. En perspectiva, podemos elaborar una historia de las preguntas que el ser humano se ha formulado a lo largo del tiempo y analizar si las respuestas fueron acertadas o si, quizás, aún no hemos sido capaces de formular las preguntas correctas.

Una historia de mis lecturas (3)

Me gusta cambiar de registro cuando escribo, es lo que probé en El juego de la escritura (libro aún por publicar). Hay momentos en los que ...