lunes, 26 de enero de 2026

A vueltas con la existencia


Uno no es sino que está siendo,
dijo Heidegger,
fíjense en el juego de sutilezas
que entraña el lenguaje.
El otro día me preguntó un alumno
que para qué estudiaba sintaxis,
pues eso le dije, para saber de tu existencia.
Heidegger quiso construir una gramática para el ser,
porque, según él, el lenguaje
solo se ha ocupado de describir las cosas,
pero no la existencia;
la existencia, así, a secas,
el simple y a la vez inexplicable hecho
de existir, de estar aquí.
Yo, que necesito escribir para sentirme vivo,
me pregunto si estas letras, de algún modo,
forman parte de mi esencia,
si ser poeta es mi forma de estar en el mundo.


sábado, 24 de enero de 2026

Apuntes (8)

 

Me resulta sorprendente, a medida que avanzo en el entendimiento de la filosofía más incomprensible me parece la realidad que se me presenta ante los ojos. Y no debería ser así, pero me pregunto si el pensamiento filosófico no deja de ser una fantasía, un empeño por defender un ideal de mundo que solo existe en nuestra imaginación. Las cosas son bien distintas a la luz de la experiencia y creo, contradiciendo todas las cosmogonías, que en el principio fue el orden y luego llegaron los dioses para crear el caos.

Nuestra necesidad de darle explicación a todo empieza a parecerme un defecto más que una virtud, y sospecho que esta obstinada tendencia de la razón a encontrar un principio de causalidad en los fenómenos, responde más bien a una necesidad de placer estético que deberíamos relegar a la esfera del arte. Solo en un poema, en un cuadro, en una melodía, somos capaces de engañar a los sentidos logrando que el caos se manifieste bajo la forma de lo bello, pero en el orden de lo cotidiano los hechos siguen obedeciendo a nuestro elemental instinto de supervivencia.

martes, 20 de enero de 2026

Reducciones

 

Lo invariante del ser humano, para Husserl,
es la conciencia;
a eso llega con su método de reducción,
es lo único que queda, tras despojarnos de todo.
Más allá de la carne y los huesos está la conciencia,
que no se ve, pero que lo percibe todo,
incluso a sí misma.
Supongo, que es como la tabula rasa de Locke,
a la que, haciendo un símil más acorde con nuestros tiempos,
alguien programa y nos llena de las rutinas
y subrutinas necesarias
para ser un buen ciudadano.
Esto es lo que Husserl propone eliminar
con su método que, hoy en día, pienso,
vendría a ser como cambiar de sistema operativo.
Pero el problema no es tan fácil, porque,
que yo sepa, sistemas operativos no hay muchos
y, además, todos están diseñados siguiendo
un determinado sesgo ideológico,
y si hablamos de ideologías
también van quedando pocas y poco
imaginativas, en esta era
de polarización en que vivimos.
En conclusión, que ahora que lo pienso,
puede que los programadores
estén tratando de facilitarle
la labor a nuestra conciencia, quitarle peso,
para hacernos la existencia más ligera.

lunes, 19 de enero de 2026

Apuntes (7)

Resulta sintomático que en los albores del siglo veinte Husserl comenzara sus estudios de fenomenología. “A las cosas mismas”, dijo, intuyendo, quizás, que las cosas se iban a poner realmente feas. Su método consistía en poner la cuestión a estudiar en suspenso, como entre paréntesis y luego eliminar de ella todos nuestros prejuicios. Así se llegaría hasta la raíz misma de la cosa, hasta su esencia.

Me pregunto si estos paréntesis que abría Husserl, también los abrió para analizar el ser humano y a qué conclusión llegó sobre lo invariante de nuestra especie.


miércoles, 14 de enero de 2026

Confianzas

Noto una leve mejoría,
me estoy rehabilitando,
parecen efectivas las ondas electromagnéticas.
Al principio dudé
de si este tratamiento sería el idóneo,
te colocan un cilindro sobre la zona afectada
y las ondas empiezan a hacer su trabajo.
Es raro, porque no ves nada,
y uno está acostumbrado a ver las cosas.
Es lo que pasa con lo sagrado, que no se ve,
y entonces no te lo crees;
aunque, también es cierto,
que algunas cosas que se ven no terminas de creértelas.
Pero es así como funcionamos,
lo visible y lo invisible,
lo sagrado y lo profano,
el noúmeno y el fenómeno;
en fin, todas las palabras que queramos inventar
para llegar siempre al mismo punto de estupor
ante lo inexplicable.
Inexplicable como por qué me pongo a escribir
cuando recibo las ondas, no sé,
igual me quiero aferrar a algo visible como el lenguaje,
ante el temor a desaparecer
en el abismo de lo insondado.

sábado, 10 de enero de 2026

Valer la pena

Hace dos días que escribí el poema,
llevaba más de un año sin escribir un poema.
Me prometí no volver a escribir un poema,
¿por qué?, por el esfuerzo en balde.
Mírame aquí, ahora,
en la sala de rehabilitación del hospital,
me están dando ondas electromagnéticas
por un dolor que tengo en el hueso sacro;
parece que puede ser una fractura.
Me preguntó el médico si recordaba haberme
dado algún golpe en alguna caída,
caídas –pensé- puedo recordar unas cuantas en mi vida,
pero intuyo que no del tipo
a las que el médico se refiere;
caídas, más bien, de lo sagrado a lo profano
y viceversa.
Siempre he andado dando tumbos entre las dos esferas,
la del mundo inteligible y el sensible,
y en ninguna de ellas me he sentido cómodo.
Supongo que estas caídas también provocan fracturas,
como si se despegara el soporte
que nos mantiene firmes en esta realidad.
No sé, me preocupa que este sea el comienzo del declive
y que la caída ya no tenga fondo.
Pero en fin, este no era el tema,
decía que me había jurado no volver
a escribir un poema, por el esfuerzo en balde,
porque es complicado escribir un poema,
un poema que valga la pena,
sí, que valga la pena.

miércoles, 7 de enero de 2026

El primer poema

Escribir con el año que empieza,
continuar el relato de la vida
con mi existencia.
¿Qué es primero, el hecho o la palabra?
Porque aquí estoy, construyendo un instante
sobre el papel en blanco y, este momento de hoy,
siete de enero de 2026,
ya perdurará en el lenguaje.
A quien lea este texto le será indiferente
su autoría, lo único importante
es que se propicie la comunicación entre
su historia y este caudal de emociones
en el que nos sumerge la literatura.

A vueltas con la existencia

Uno no es sino que está siendo, dijo Heidegger, fíjense en el juego de sutilezas que entraña el lenguaje. El otro día me preguntó un alumno ...