Resulta
sintomático que en los albores del siglo veinte Husserl comenzara sus estudios
de fenomenología. “A las cosas mismas”, dijo, intuyendo, quizás, que las cosas
se iban a poner realmente feas. Su método consistía en poner la cuestión a estudiar
en suspenso, como entre paréntesis y luego eliminar de ella todos nuestros
prejuicios. Así se llegaría hasta la raíz misma de la cosa, hasta su esencia.
Me pregunto si estos paréntesis que
abría Husserl, también los abrió para analizar el ser humano y a qué conclusión
llegó sobre lo invariante de nuestra especie.
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