sábado, 13 de diciembre de 2025

Apuntes (6)

El tiempo no existe para las palabras, puedo leer un texto escrito hace más de mil años como si estuviera escribiéndose ahora. Es la palabra la que nos expresa, la que nos define y creo que la palabra apareció antes de que lo hiciese el tiempo. Deberíamos aprender más de las palabras, descubrir todas las posibilidades que encierran. Tenemos las palabras necesarias para cambiar el sentido de la historia. Conocemos el significado de la palabra dignidad, pero no basta con pronunciarla, debemos comprenderla. Tantas mentes brillantes, tantos sistemas de ideas, ¿de qué nos han servido?, ¿hemos alcanzado la sabiduría? ¿O nos movemos en la ignorancia más completa?

En el mundo de las ideas de Platón faltó la idea de mundo, no tenemos ni idea de cómo es un mundo y así andamos, haciendo pruebas. No hay quien lo entienda, las mejores mentes lo han intentado, pero no hay forma, no existe un modelo al que imitar y todas nuestras construcciones acaban en el desastre. Quizás, lo que nos quiso decir el gran filósofo, es que el mundo no existe y nos movemos en un no-mundo y estamos completamente equivocados sobre lo que significa este incierto suelo que pisamos.

Todo es producto de nuestra imaginación. El mundo es una invención del ser humano. Ninguna otra especie sobre la tierra ha concebido, jamás, una idea. Nuestra mente funciona elaborando conceptos y así es como vemos la realidad que nos rodea. Ahí afuera no hay mundo, es más, ni siquiera hay afuera. Vemos el mundo a través de nuestra mente, no de nuestros ojos, el “eidos”, la idea, significaba ver para los antiguos griegos. Las ideas conforman nuestra comprensión de las cosas. Hemos sido capaces de nombrar todas las cosas pero ante la pregunta por el ser enmudecemos, porque es una pregunta hecha al lenguaje y este también es un objeto que, como tal, se agota en su definición.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Apuntes (5)

Pienso en que quizá no vuelva a escribir un poema, siento que la forma del poema ya no me interesa, tengo la impresión de que las formas poéticas ya han dado todo de sí, no lo sé, tal vez sea incapacidad mía, pero no me apetece seguir haciendo ese esfuerzo. De lo que sí estoy convencido es de que hay que explorar nuevas formas de expresión artística, porque el arte no puede languidecer y este propósito es el que me motiva ahora a escribir. Estoy escribiendo de una manera a la que nunca antes me había atrevido, librándome de ataduras, de expectativas, de juicios. Todos estos años de silencio en la escritura, han sido fértiles en lecturas y reflexiones que han ido ocupando su lugar en mi mente. Muchas veces he sentido el caos de ideas en mi cabeza, hasta el punto de temer por perder la cordura; sin embargo, empiezo a comprender que así se construye el saber. Ante la inmensa cantidad de información de la que hoy disponemos se erige nuestra capacidad crítica y no necesitamos una inteligencia artificial para procesarla. Disponemos de una razón natural con una potencia infinita, una razón que nos ha llevado a cometer muchos errores, pero que sigue siendo nuestra única esperanza de salvación. La razón está detrás de todo lo que hacemos, es nuestra manera de procesar las sensaciones, aunque a veces parezca que una mano invisible guía la construcción de nuestro entendimiento. Venimos al mundo y este nos va conceptualizando, constantemente nos vemos confrontándonos con conceptos que han sido definidos por otros y en los que necesitamos encajar para asegurar nuestra supervivencia. Desconceptualizarse es quedarse fuera de la escena, quedarse solo.

Escribir siempre ha sido mi manera de afrontar la soledad. Me he inventado un personaje al que van dirigidas estas palabras, así me empujo a escribir, imaginando que alguien me lee y me escucha. El caso es que ahora busco el comienzo de una historia que no sea la mía, porque sospecho que este yo, del que siempre he escrito, no es más que una invención literaria. Siempre pensé que había más verdad en las páginas de los libros que en la realidad que me rodeaba. Vivir, para mí, era sumergirme en los libros y solo ansiaba que llegara el momento de acabar con mis ocupaciones para continuar la lectura. Con el tiempo, también yo fui capaz de escribir historias y así participar en la construcción de aquel mundo que sentía tan real. Mi ser se nutría de una infinidad de personajes y absorbía todas sus experiencias y emociones. Pero, en este momento, creo que vivir significa salirse del relato que ha invadido la totalidad de los espacios. Siento que la literatura se ha apoderado de la realidad y el mundo se ha convertido en material de ficción. La realidad ha perdido verosimilitud y cuesta creérsela. Así, hemos preferido imaginar un mundo a la medida de nuestros deseos: hemos matado a Dios y liberado al deseo.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Apuntes (4)

 

No escribo, hace mucho tiempo que no escribo, prefiero que la realidad se pronuncie por sí sola. Escribir es hacer trampa, forzar a la realidad para que se comporte como la deseamos y eso solo es posible en nuestra imaginación. Solo en el texto podemos controlar el orden causal de los sucesos; nombramos las cosas para intentar conocerlas y, así, creer que nuestra idea del mundo se adecúa a esta amalgama de sensaciones que constantemente nos bombardea. El lenguaje es el sostén de nuestras creencias, necesitamos libros, necesitamos poner por escrito la palabra para dar fe de que existimos. Después de todos estos años me empiezo a dar cuenta de que esa es la razón que me impulsó a escribir, de que siempre me ha costado creer en la realidad de mi existencia, mientras que, paradójicamente, siempre  me ha parecido más fácil confiar en la realidad de lo que escribo. Miro hacia atrás mientras leo mis poemas y creo en lo que allí está escrito, porque en ellos se encarna la fundación de mi historia. Y es así que hoy vuelvo a escribir, al hilo de los acontecimientos.

sábado, 22 de noviembre de 2025

Apuntes (3)

 

La literatura consiste en hacer arte con las palabras y el arte es dotar de belleza al paso del tiempo. Así se trate de una pintura, de una pieza escultórica, de un poema o de una composición musical, allí se encuentra representado, con singular belleza, el paso del tiempo.

Todo lo que he escrito hasta ahora no ha sido más que un aprendizaje, la expresión, con mayor o menor belleza, del transcurso del tiempo que me ha tocado vivir. Sin embargo, en este instante, necesito expresarme de forma distinta, no sé si el camino a seguir será el del arte, necesito comprender los pasos que me han traído hasta aquí de una manera más racional que intuitiva; mis lecturas han cambiado, mis intereses han cambiado. En los últimos años, mis lecturas se han orientado hacia la filosofía, a estudiar el universo de la mente y la producción del pensamiento. Para ello, he buscado alcanzar un estado de contemplación que me ayude a entender los motivos que impulsan la creación artística. Comprender lo que hay detrás de la obra de arte es como entender lo que hay detrás del tiempo; porque el tiempo es la forma en que se nos aparece representada la vida, el material de la creación.

lunes, 7 de abril de 2025

Apuntes (2)

 

Intento escribir desde las afueras del yo. Practico un nuevo método, comienzo a dudar del intimismo, porque ¿qué es esto del interior? Lo que nos individualiza es nuestra conciencia, pero la conciencia interactúa con el entorno de tal forma que nosotros también formamos parte del entorno. La literatura está afuera y yo solo soy el mecanismo del que esta se sirve para manifestarse. El poeta es un dispositivo de lenguaje que, debidamente programado, traduce a símbolos el acontecer diario. Este acontecer, en manos de otro, puede tomar la forma de noticia, crónica, suceso, pero en manos del poeta toma la forma de poema. ¿Y qué es el poema?: la expresión escrita de la belleza.

lunes, 17 de marzo de 2025

Apuntes (1)

En lugar de una vida literaria siempre he pretendido hacer una literatura vivida, todos mis textos son autobiográficos, no invento nada.

Me hacen feliz unas pocas palabras si con ellas puedo componer un poema; quizás, porque al mismo tiempo en que esas palabras se ordenan, adquiriendo un ritmo y una cierta armonía, mi vida se acompasa a esa cadencia. Es como si otra cosa sucediera, distinta a la sensación que a veces me ahoga cuando el papel parece escrito por alguien ajeno a mí, un escritor con una prosa tan exacta que pareciera estar resolviendo ecuaciones matemáticas en vez de hacer literatura. Literatura, porque eso es lo que siempre he querido hacer con mi vida. Literatura con vida propia y la vida como una metáfora de lo que a la poesía le está sucediendo.

Desavenencias

Mi yo escritor para mí es otro, así me he relacionado siempre con él. Pues bien, aquí se halla, esperando a ver publicado su libro. Yo, sinc...